Habilidades de Naruto



Debido a que Naruto tiene al Kyūbi sellado en su interior, es capaz de acceder a una gran fuente de chakra, la cual le permite realizar técnicas ninja que alguien de su edad no podría llevar a cabo. No obstante, es sólo cuando siente ira que recurre a las reservas de chakra del bijū. Una vez que el Kyūbi comparte su chakra con Naruto, este último comienza a tomar la forma del zorro demoniaco. Si bien cada cola que le aparece aumenta drásticamente su fuerza de combate, el jinchūriki comienza a perder el razonamiento, además de que puede causarse un considerable daño físico a sí mismo. Naruto aprovecha estas reservas de chakra a lo largo de toda la serie; constantemente, recurre a ellas para realizar el «Kage Bunshin no Jutsu» (影分身の術 Técnica de clones de sombra?), una habilidad que permite crear numerosas copias físicas del ejecutante. Asimismo, gracias a esta misma energía, tiene la capacidad de invocar, mediante el «Kuchiyose no Jutsu» (口寄せの術 Técnica de invocación), algunas variedades de sapos. Tiempo después, tras aprender a usar las técnicas del ermitaño (仙術 Senjutsu?), puede incluso mejorar su capacidad de obtención de energía natural. Una de las mayores técnicas que Naruto ha aprendido es el «Rasengan» (螺旋丸 Esfera espiral), una esfera de energía que concentra una gran cantidad de chakra. Cuando ejecuta esta técnica, suele crear clones de sombra para que le ayuden a manipular la energía de una manera más adecuada. Además, a través de maniobras realizadas simultáneamente con sus clones de sombra, Naruto infunde el Rasengan con el chakra de elemento viento, dando así como resultado el «Fūton: Rasen Shuriken» (風遁・螺旋手裏剣 Elemento viento: shuriken espiral?), mismo que le permite dañar al oponente de una manera significativa. Cuando logra dominar las técnicas del ermitaño, Naruto aprende a usar correctamente el Fūton: Rasen Shuriken, pudiéndolo lanzar a manera de ataque contra sus enemigos. Adicionalmente, ha sido capaz de utilizar otras variaciones de Rasengan con el paso del tiempo.